Con una trayectoria que pasó por la abogacía y la presidencia de un banco, Luis Otero Monsegur reinventó su carrera a los 50 años para convertirse en un referente de la producción ganadera argentina, con exportaciones de carne a mercados exigentes como Noruega.
La historia de Luis Otero Monsegur es un ejemplo de reinvención profesional. A los 80 años, repasa un recorrido marcado por giros profundos: de abogado y expresidente del Banco Francés del Río de la Plata a productor ganadero de referencia.
«Vengo de una familia de abogados, mi padre, mis abuelos, todos eran abogados y yo también», relata sobre sus inicios. Tras una etapa en un estudio jurídico familiar y luego en el sistema financiero, donde llegó a la presidencia bancaria, un cambio de contexto lo llevó a vender el banco en 1996. «Para mí fue, entre otras cosas, quedarme sin trabajo», recuerda.
Ese momento fue el punto de inflexión. «Me dije ¿qué hago? Lo que tenía en claro es que no quería volver al sistema financiero y tomé una decisión clave: irme al sector agropecuario», detalla. La semilla ya estaba plantada: en 1983 había adquirido un campo en Entre Ríos, que por entonces era un hobby.
Sin experiencia previa, el aprendizaje fue intenso. Con el tiempo, profesionalizó la estructura, expandió sus campos a distintas zonas del país y se especializó en genética bovina, particularmente en la raza Braford. «Lo que te genera el vínculo fuerte es la genética. En 20 años la evolución del rodeo fue impresionante», afirma.
Su proyecto ganadero, que incluye establecimientos en Entre Ríos, Corrientes y el sudoeste bonaerense, se consolidó con premios a la excelencia y, significativamente, con la exportación de 6000 toneladas de carne a Noruega, demostrando la capacidad de la producción argentina para abastecer mercados de alto valor.
Otero Monsegur resume su trayecto como una apuesta por el sector productivo, lejos de los vaivenes financieros que marcaron sus primeros años. Su caso ilustra una transformación poco habitual en el mundo empresarial argentino.
