El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó que a partir de este jueves 15 de enero, el mercado tecnológico argentino experimentará un cambio significativo con la entrada en vigencia del arancel cero para la importación de teléfonos celulares.
La medida, que marca el fin de una política de protección arancelaria para estos dispositivos, fue destacada por el jefe de ministros, quien anticipó una mejora inmediata en las condiciones de oferta y valores de venta al público.
A través de sus redes sociales, el funcionario nacional se mostró optimista respecto al impacto de la normativa. “A partir de mañana, los aranceles de importación de celulares pasarán a ser del 0%. Menos impuestos, más competencia y mejores precios para todos. Dios bendiga a la República Argentina”, expresó, vinculando la decisión con el objetivo de promover la inclusión digital y el desarrollo tecnológico en todo el país.
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La quita total del gravamen representa la culminación de un proceso de apertura iniciado el año pasado. Según lo establecido en el Decreto 333/2025, publicado el 14 de mayo de 2025 en el Boletín Oficial, el Gobierno había dispuesto un esquema de reducción progresiva.
En una primera instancia, el arancel se había fijado en un 9,5%, nivel que se mantuvo hasta hoy, cuando finalmente se alcanza la eliminación completa del tributo para la entrada de estos equipos al territorio nacional.
Los fundamentos de la medida señalan que la reducción de la carga impositiva tiene como fin último facilitar el acceso de la población a bienes de consumo masivo que resultan esenciales en la vida cotidiana actual.
De acuerdo con el texto oficial, se espera que la mayor competencia entre marcas y modelos redunde en una baja de los precios de mercado, permitiendo a los usuarios actualizar sus dispositivos con una menor brecha respecto a los valores internacionales.
Con la implementación de este decreto, el Gobierno busca no solo beneficiar el bolsillo del consumidor, sino también incentivar la modernización del parque tecnológico móvil en Argentina.
El sector comercial aguarda ahora el impacto real en las vidrieras, mientras se analiza cómo responderá la industria local ante la llegada de productos importados sin el peso de las tasas aduaneras que rigieron durante las últimas décadas.
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